La transpiración es un mecanismo clave del cuerpo que se encarga de eliminar sustancias, regular la temperatura corporal y mantener la hidratación cutánea. Sin embargo, este proceso puede convertirse en una pesadilla para aquellos que tienen hiperhidrosis, un tipo de transpiración excesiva que no siempre está vinculada al calor ni al ejercicio.
La doctora y médica dermatóloga, Clarisa Rodríguez, explicó a este medio que, a diferencia de los mecanismos de transpiración usuales, en la hiperhidrosis no se ven afectadas únicamente las axilas, sino también las manos, los pies, la cara, la nuca, la ingle o cualquier otra parte del cuerpo que tenga glándulas sudoríparas.
“Se diferencia de lo que es la transpiración regular porque en este caso puede aparecer en cualquier situación y de manera desmedida”, informó.
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La ropa comienza a mojarse, las manchas perduran y se vuelven recurrentes e incluso pueden volverse visibles gotas en las manos, cuello o espalda. La transpiración intensa puede volverse un problema cotidiano que, si no se trata, puede causar ansiedad social y vergüenza.
Cuándo consultar con un médicoSegún la prestigiosa Clínica Mayo de los Estados Unidos la transpiración excesiva puede requerir atención médica de inmediato si presenta síntomas como: mareos, dolor en el pecho, la garganta, la mandíbula, los brazos, los hombros o la garganta, o piel fría y pulso rápido.
“También se debe consultar con un profesional de la salud si la sudoración altera la rutina diaria, causa sufrimiento emocional o aislamiento social y si aparece durante la madrugada sin razón aparente”, indica la institución.
El mismo centro de salud diferencia la hiperhidrosis primaria de la secundaria, señalando que la primera ocurre cuando las señales nerviosas defectuosas hacen que las glándulas sudoríparas ecrinas se vuelvan hiperactivas; y la secundaria, por una enfermedad subyacente o al tomar ciertos medicamentos, como analgésicos, antidepresivos y algunos medicamentos hormonales y para la diabetes.
Tratamientos para la hiperhidrosisDesde hace años, quienes tienen esta condición intentan dar con tratamientos no invasivos y productos que inhiban las glándulas sudoríparas para transpirar menos.
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Una de las prácticas que se volvió más popular entre los pacientes es la aplicación de toxina botulínica (bótox) que cuenta con respaldo académico. Estudios hechos por la Universidad de Toronto han demostrado que el bótox trata con éxito la hiperhidrosis en el 80 y 90% de los casos. La misma institución concluyó que este tratamiento puede reducir la sudoración en un 75% durante aproximadamente cinco meses.
Por otra parte, Rodríguez advierte que hay casos en los que la aplicación de bótox es contraindicada: personas con antecedentes de alergia a la toxina, enfermedades neuromusculares y mujeres embarazadas y lactantes.
Respecto de otros tratamientos para abordar la hiperhidrosis, la dermatóloga nombró los siguientes como efectivos:
Antitranspirantes fuertesProductos farmacológicosMedicación oralCirugíaEn el caso quirúrgico, la profesional explicó que únicamente se sugiere en casos demasiado graves y que el procedimiento consiste en desconectar los nervios responsables de regular la sudoración.
Otras formas de evitar la transpiración excesivaTambién es posible combatir la transpiración con ciertos hábitos diarios como los que recomienda el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido:
Utilizar ropa holgada para minimizar los signos de transpiraciónUsar medias que absorban la humedad y cambiarlas al menos dos veces al día si es posible.Evitar indumentaria con telas sintéticas, como el nailon.No usar botas cerradas o zapatos deportivos que puedan hacer que los pies transpiren más.Evitar cosas que puedan empeorar la sudoración, por ejemplo, tomar alcohol o comer comida picante.