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A cielo abierto: una acertada mirada sobre la fragilidad humana

Autor: David Hare. Traducción y adaptación: Paula Reca y Eliseo Barrionuevo. Supervisión: Javier Daulte. Intérpretes: Luis Bermejo, Paula Reca y Felipe Saade. Dirección: Mey Scápola. Escenogr...

Autor: David Hare. Traducción y adaptación: Paula Reca y Eliseo Barrionuevo. Supervisión: Javier Daulte. Intérpretes: Luis Bermejo, Paula Reca y Felipe Saade. Dirección: Mey Scápola. Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez. Vestuario: Mariana Seropian. Iluminación: Matías Sendón. Música y diseño sonoro: Diego Vainer. Colaboración artística: Juan Branca. Sala: teatro Regio (Córdoba 6056). Funciones: De jueves a domingos, a las 20. Duración: 80 minutos. Nuestra opinión: Muy buena.

El teatro del inglés David Hare (Sussex, 1947) expone a través de la historia de A cielo abierto la fragilidad humana. Y lo hace mediante tres personajes que intentan corregir, en parte, los errores cometidos por sus propios equívocos y creencias. Para hacerlo no se basa en los caprichos expuestos por sus protagonistas, ni tampoco en reflejar instantes de egoísmos solapados. Al contrario, exhibe a sus criaturas en estados cercanos a la indefensión.

Sin quitarle sus férreas convicciones, el dramaturgo los arrincona a tomar decisiones un poco arbitrarias, por temor a enfrentar sus miedos, ante la inesperada pérdida de un ser querido, o de un desengaño amoroso. En este drama resulta acertadísima la decisión de Gonzalo Córdoba Estévez, al diseñar una escenografía, cuya imagen parece escapada de algún film típico del neorrealismo italiano, en el que se exponen las disonancias de dos personajes, de edades diferentes: él debe tener algo más de cincuenta años y ella, quizás treinta. Por eso, se ha dicho que el teatro de Hare, tiene algo de Bernard Shaw, el autor de Pigmalión, sobre la chica pobre y el hombre rico que transforma su vida. Aunque más bien la dramaturgia de Hare parece nutrirse de su compatriota Edward Bond, al contribuir con su teatro a reflejar las más pronunciadas y hasta ridículas contradicciones de las sociedades actuales y sus poderes de turno.

De Hare en nuestro país se vieron en el teatro San Martín, en 2003, su versión de Platonov, de Chejov, y La brisa de la vida, en el Regina 2012, en el ciclo Teatrísimo.

La pieza expone las diferencias de un humanismo claramente diferenciado, exhibido a través de tres personas comunes: un empresario; una joven maestra de treinta, que fue su amante y vive en un barrio periférico y dicta clases en una escuela a la que concurren chicos de escasos recursos, y -en una pequeña intervención- el hijo, de veinte, del dueño de esa cadena de restaurantes.

La directora Mey Scápola acierta en el diseño de un ritmo dramático que no distrae, al mostrar la variedad de matices que define a cada uno de los personajes. Su mayor hallazgo es haber demostrado a través de ellos, a tres seres frágiles, pero convencidos de sus decisiones de vida.

Paula Reca le aporta a su joven maestra una variedad de sentimientos, en los que se observan las múltiples capas que parece esconder dentro de esa cotidianidad que define su vida. El actor español Luis Bermejo se apropia del espacio escénico con una personalidad algo avasallante, tal como lo exige su papel, pero a la vez deja al descubierto el acentuado egoísmo de ese hombre cuya mayor virtud parece ser el haber construido un poder económico. Mientras que Felipe Saade se impone a través de la divertida espontaneidad con la que define a ese hijo que parece aún no haber encontrado su propio espacio, al ser casi ignorado por su padre.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/teatro/a-cielo-abierto-una-acertada-mirada-sobre-la-fragilidad-humana-nid26092026/

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